viernes, octubre 03, 2008

-Lo sé -dijo ella después, cuando hablamos de esto-; lo sé bien. Yo he de hacer desde luego todavía que te enamores de mi, pero no hay prisa. Primero, somos camaradas, somos personas que esperan llegar a ser amigos, porque nos hemos conocido mutuamente. Ahora queremos los dos aprender el uno del otro y jugar uno con otro. Yo te enseño mi pequeño teatro, te enseño a bailar y a ser un poquito alegre y tonto, y tú me enseñas tus ideas y algo de tu ciencia.

-Ah, Armanda, en eso no hay mucho que enseñar; tú sabes muchísimo más que yo.

¡Qué persona tan extraordinaria eres, muchacha! En todo me comprendes y te me adelantas. ¿Soy yo, acaso, algo para ti? ¿No te resulto aburrido?

Ella miraba al suelo con la vista nublada.

-Así no me gusta oírte. Piensa en la noche en que maltrecho y desesperado, saliendo de tu tormento y de tu soledad, te interpusiste en mi camino y te hiciste mi compañero.

¿ Por qué crees tú, pues, que pude entonces conocerte y comprenderte?

¿Por qué, Armanda? ¡Dímelo!

-Porque yo soy como tú. Porque estoy precisamente tan sola como tú y como tú no puedo amar ni tomar en serio a la vida ni a las personas ni a mi misma. Siempre hay alguna de esas personas que pide a la vida lo más elevado y a quien no puede satisfacer la insulsez y rudeza de ambiente.

-¡Tú, tú! -exclamé hondamente admirado-. Te comprendo, camarada; nadie te comprende como yo. Y, sin embargo, eres para mí un enigma. Tú te las arreglas con la vida jugando, tienes esa maravillosa consideración ante las cosas y los goces minúsculos, eres una artista de la vida. ¿Cómo puedes sufrir con el mundo? ¿Cómo puedes desesperar?

-No desespero, Harry. Pero sufrir por la vida, oh, sí; en eso tengo experiencia. Tú te asombras de que yo soy feliz porque sé bailar y me arreglo tan perfectamente en la superficie de la vida. Y yo, amigo mío, me admiro de que tú estés tan desengañado del mundo, hallándote en tu elemento precisamente en las cosas más bellas y profundas, en el espíritu, en el arte, en el pensamiento. Por eso nos hemos atraído mutuamente, por eso somos hermanos. Yo te enseñaré a bailar y a jugar y a sonreír y a no estar contento, sin embargo. Y aprenderé de ti a pensar y a saber y a no estar satisfecha, a pesar de todo. ¿Sabes que los dos somos hijos del diablo?

VIVIR SOLO CUESTA VIDA

domingo, septiembre 28, 2008

Evasión

Sin muchas ideas, veo desfilar certezas improbables y creo tantas combinaciones como hojas en los árboles.
La gente se mueve dentro de la postal que regala el paisaje, apenas se mueve y nada mas. No participa, no entiende.
Me levanto de la sombra, ya no estoy sentado, ni acostado, y mirar de reojo se convierte en mi deporte favorito.
Empezamos a jugar

miércoles, septiembre 17, 2008

La Divina Comedia

Las tardes tristes son escenarios. Me ven pasar, me ven vagar.
Cada presencia sobreactua su rutina y el osado se llena de aplausos.
La inspiración alimenta al movimiento, no precisa mas energía.
Y porque la improvisación detesta los hilos, la libertad esta en cada cual.
los telones se rompieron, que pena
Este teatro de locos es un quilombo, ¡pero que bueno que está!

martes, septiembre 09, 2008

la fina diferencia entre lo valedero y lo trascendente puede ser gigante

Postales de algún lado del mundo





lunes, septiembre 01, 2008

dos, tres, muchas!

Abierto de panoramas
Ciego de oportunidades
Flameando la bandera de la esperanza, tenemos la caja de pandora.
Si descansamos no estamos durmiendo, si hay que tirarse a dormir, no pensamos descansar.
Escucho gritos, escucho murmullos, me estás hablando de LA revolución ... me gusta, ¡pero no!
yo quiero que me hables de TU revolución