Abajo hay fuego y una guerra fría.
Acá tenemos todos los elementos, nosotros nos convertimos en ellos.
Chocamos miles de mundos, y a su vez compartimos el nuestro a nosotros mismos, como si una gota de pintura caería en un vaso de agua, nos teñimos y hasta cambiamos de color, estamos a punto.
Nuestra luna sigue ahí, que nos dio la bienvenida, ahora se ríe, sabe que estamos cerca.
domingo, mayo 25, 2008
domingo, mayo 18, 2008
lunes, mayo 12, 2008
jueves, mayo 08, 2008
No, si. desde la primer contradicción que nace esta sensación; estado; o realidad, porque esta puede ser la realidad si tenemos mas sentidos que las aves y los peces.
En una estupidez del justificamiento del dejarse llevar, crear, interpretar, viajar, volver, llorar, cantar, reir, hasta se puede morir si tenes ganas.
Automatismo y un stencil que empieza con aut... Leyendas, mitos, y las mas cruda y hermosa realidad, a veces necesaria.
Escribirlo, no se puede, dijimos, asi que es todo esto y nada de esto
todo y nada
infinitos algos
En una estupidez del justificamiento del dejarse llevar, crear, interpretar, viajar, volver, llorar, cantar, reir, hasta se puede morir si tenes ganas.
Automatismo y un stencil que empieza con aut... Leyendas, mitos, y las mas cruda y hermosa realidad, a veces necesaria.
Escribirlo, no se puede, dijimos, asi que es todo esto y nada de esto
todo y nada
infinitos algos
domingo, abril 20, 2008
Cuando falte inspiración, y las palabras se quieran expresar
no nos quedemos quietos, salgamos a la calle y a gritar
que empiecen a fluir por las veredas, que paren trenes y colectivos
que en una plaza se pongan a saltar, se encontraran con otras, se pondrán a danzar
ya no faltará nada, solo empezar a caminar
un amor, una esperanza, un color
estaremos a la vuelta de la esquina, todos juntos y vivos
seremos los de antes, los de hoy, los de siempre, comenzamos a brillar
para finalizar, voy pidiendo perdón
esto no es lo que parece
la rima cuesta un montón
la idea no me ayudó, la estructura se torció
es que nunca quise hacer esto
solo andaba por la calle, y fue ahí que apareció
no nos quedemos quietos, salgamos a la calle y a gritar
que empiecen a fluir por las veredas, que paren trenes y colectivos
que en una plaza se pongan a saltar, se encontraran con otras, se pondrán a danzar
ya no faltará nada, solo empezar a caminar
un amor, una esperanza, un color
estaremos a la vuelta de la esquina, todos juntos y vivos
seremos los de antes, los de hoy, los de siempre, comenzamos a brillar
para finalizar, voy pidiendo perdón
esto no es lo que parece
la rima cuesta un montón
la idea no me ayudó, la estructura se torció
es que nunca quise hacer esto
solo andaba por la calle, y fue ahí que apareció
El crimen perfecto
En Londres, es así: los radiadores devuelven calor a cambio de las monedas que reciben. Y en pleno invierno estaban unos exiliados latinoamericanos tiritando de frío, sin una sola moneda para poner a funcionar la calefacción de su apartamento.
Tenían los ojos clavados en el radiador, sin parpadear. Parecían devotos ante el tótem, en actitud de adoración; pero eran unos pobres náufragos meditando la manera de acabar con el Imperio Británico, Si ponían monedas de lata o cartón, el radiador funcionaría, pero el recaudador encontraría, luego, las pruebas de la infamia.
¿Que hacer?, se preguntaban los exiliados. El frío los hacia temblar como malaria. Y en eso, uno de ellos lanzó un grito salvaje, que sacudió los cimientos de la civilización occidental. Y así nació la moneda de hielo, inventada por un pobre hombre helado.
De inmediato, pusieron manos a la obra. Hicieron moldes de cera, que reproducian las monedas británicas a la perfección; después llenaron de agua los moldes y los metieron en el congelador.
Las monedas de hielo no dejaban huellas, porque las evaporaba el calor.
Y así, aquel apartamento de Londres se convirtió en una playa del mar Caribe.
El libro de los abrazos, Eduardo Galeano
Tenían los ojos clavados en el radiador, sin parpadear. Parecían devotos ante el tótem, en actitud de adoración; pero eran unos pobres náufragos meditando la manera de acabar con el Imperio Británico, Si ponían monedas de lata o cartón, el radiador funcionaría, pero el recaudador encontraría, luego, las pruebas de la infamia.
¿Que hacer?, se preguntaban los exiliados. El frío los hacia temblar como malaria. Y en eso, uno de ellos lanzó un grito salvaje, que sacudió los cimientos de la civilización occidental. Y así nació la moneda de hielo, inventada por un pobre hombre helado.
De inmediato, pusieron manos a la obra. Hicieron moldes de cera, que reproducian las monedas británicas a la perfección; después llenaron de agua los moldes y los metieron en el congelador.
Las monedas de hielo no dejaban huellas, porque las evaporaba el calor.
Y así, aquel apartamento de Londres se convirtió en una playa del mar Caribe.
El libro de los abrazos, Eduardo Galeano
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